24 enero 2009

Cuestiones Discutidas: Ciudad y Comuna, ¿sinónimos?

No solamente entre quienes carecen de una educación superior o de conocimientos especializados derivados de la lectura, el estudio y la experiencia cotidiana comenten errores cuando hablan de Quilpué.
Sobre todo es gracioso escuchar incluso a quienes gustan de hacer notar su carácter de persona entendida e incluso de autoridad local usar los términos “ciudad2 y 2comuna2 como sinónimos, no siéndolo en absoluto.
En efecto, el primer error que cometemos muchos de nosotros es adscribirle a la ciudad de Quilpué una fecha de fundación y hasta un fundador. Eso es absolutamente incorrecto y solamente obedece a la mitología popular que se ha nutrido de falsos conceptos y afirmaciones que procuraban antaño establecer una línea de héroes desde los orígenes. Quilpué pudo haberse formado a partir de la existencia de unas cuantas chozas de pikunches que efectuaban alguna clase de trabajos agropecuarios para una precaria subsistencia. Es probable que el sector de El Retiro haya tenido alguna población importante, pero no lo suficiente como para que se registrara en los documentos de la época. La mayor parte del valle era considerado estéril y de poca o ninguna utilidad en la época prehispana. Solamente los esteros y quebradas que proporcionaban oro de sus lavaderos tenían alguna población, pero hasta esa población era estacionaria, y durante los períodos de siembras y cosechas parece que mermaban considerablemente, si es que no desaparecían.
En tiempos de la conquista la mayor parte de la población se dedicó a trabajar los lavaderos de oro. El sitio en que actualmente se encuentra Quilpué no parece haber tenido una población estable ni tampoco digna de notar. La mayor parte de la población se concentraba en pobres poblados ubicados en el valle del Marga-Marga, inmediatos a los lugares donde se trabajaban los lavaderos de oro. De existir otras poblaciones, su importancia debió ser muy marginal y no debió prosperar en el tiempo.
Iniciado el proceso de subdivisión de la encomienda de Quillota (la que incluía todo el valle avenado por el Marga-Marga y sus tributarios, e incluso el valle de Casablanca), aparecieron pequeños propietarios que se fueron adjudicando terrenos de variada extensión e importancia a través del valle. Del testimonio de los documentos de la época se asiste incluso a litigios legales por la posesión de terrenos en el valle, y los indígenas que testifican en los juicios concuerdan en que se trata de tierras inservibles donde se llevaba ganado a pastar y de donde apenas se obtenía alguna cosecha.
El trabajo de los españoles, abonado con la sangre y el sudor de los pikunches, logró frutos. Las tierras que una vez se subdividieron en algún momento empezaron a concentrarse en las manos de unos cuantos propietarios, particularmente de los Valencia y de los Araya. Con el tiempo, la evolución de los acontecimientos determinó la aparición de varias pequeñas concentraciones humanas, como Quilpué, Paso Hondo, San José de Marga-Marga (de importancia a través de toda la Colonia como la verdadera capital de todo el valle), y otras más.
Fue el ferrocarril lo que determinó que Quilpué, estratégicamente situada junto a los rieles y mejor beneficiada por lo que significaba en ese tiempo contar con una estación de trenes, se destacara y adquiriera el rango de villa en algún momento perdido en las nieblas del devenir de la historia nacional del siglo XIX.
Pero Quilpué no nació como “ciudad” en algún sarao colonial al que el propio don Pedro de Valdivia haya sido invitado, ni se debe tampoco a la visionaria voluntad de Rodrigo de Araya. Quilpué pudo haber nacido como un par de ranchos de quincha embarrada y techo de coirón que dieron abrigo y protección a unos cuantos pikunches que no podían aspirar a algo mejor.
En cuanto a la palabra “ciudad” ha de definirse como “población, generalmente grande, de mayor importancia que las villas.” (Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España, edición de 1971, tomo 2, página 1988.). También, puede llamarse ciudad al “conjunto de calles y edificaciones que componen la ciudad.” (Ibídem.).
“En los tiempos antiguos, la palabra ciudad tuvo una acepción política y jurídica. La ciudad era un verdadero Estado, y para ser miembro de él y disfrutar de las prerrogativas que correspondían a la calidad de ciudadano, era preciso llenar ciertos requisitos. Así, en roma, por ejemplo, el derecho civil o romano se aplicaba sólo a los ciudadanos romanos; a los extranjeros se les aplicaba el derecho de gentes, especie de código consuetudinario, compuesto sólo con las reglas del derecho natural, que no servían para garantizar civilmente los actos jurídicos realizados con arreglo a ellas; por lo cual adquiría la calidad de ciudadano un valor inestimable. Con el tiempo, se extendió esta cualidad o derecho a todos los habitantes del Imperio. Con la invasión de los bárbaros quedó anulada la independencia de las ciudades; pero renació más tarde en forma de autonomía municipal; y aunque, con la institución de las grandes monarquías, las ciudades perdieron generalmente fueron y libertades, ha subsistido la organización municipal hasta los tiempos modernos, en que, sometida a la autoridad del Estado, dispone, sin embargo, de un radio de acción que es cada vez más extenso, sobre todo en las grandes ciudades, donde el régimen municipal impera sobre numerosos servicios públicos de policía, higiene, instrucción, tráfico, beneficencia, etc.” (Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España, edición de 1971, tomo 2, páginas 1988, 1989.).
Una ciudad normalmente está definida dentro de un territorio dado y se compone sola y exclusivamente de los que se da en llamar “territorio urbano”, es decir, “territorio de la ciudad”, lo que equivale a decir, el territorio en el cual existen calles y edificaciones propios de una ciudad o población grande. En términos sencillos, uno identifica una ciudad como un conglomerado de edificaciones, ordenadas de una cierta manera y forma por medio de manzanas que están separadas unas de otras por medio de calles y avenidas.
Diferente es la acepción de “comuna”, palabra que suele ser definida, en términos muy generales, como “municipio, ayuntamiento, concejo”. (Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España, edición de 1971, tomo 2, página 2140.). “Conjunto de vecinos de una población representado por un ayuntamiento”, esto es, por un municipio. (La Enciclopedia, Salvat Editores S. A., edición 2004, volumen 5, página 3590.). “En la edad media, asociación de ciudadanos a la que el señor feudal o soberano otorgaba una carta de privilegios concediéndoles ciertos derechos de autogobierno y la posibilidad de crear un municipio. Las comunas medievales existieron en Francia, Inglaterra e Italia, y en países en los que florecía el feudalismo.
“El término ‘comuna’ también se utiliza para designar a un grupo reducido de personas o agrupación social, basada en la colectividad del trabajo y los medios de producción. Ejemplos de comunas son: el sistema de comunas que implantó Mao Zedong en China, las granjas colectivas de la antigua Unión Soviética, las pequeñas comunas agrícolas integradas por jóvenes que buscaban un nuevo estilo de vida (véase Vida en comunas) o, actualmente, los kibutzim, comunas agrícolas e industriales de Israel. El término se aplicó también al gobierno que implantó el pueblo francés para proclamar la soberanía de París y que se denominó la Comuna de París.
“En la actualidad, se aplica también a una división administrativa de segundo o tercer rango, dependiendo del país: en Chile las provincias se dividen en comunas, equivalentes a los municipios; en Níger la comuna es una subdivisión de los distritos; también en Ruanda, Tailandia y Turquía, la comuna es una división administrativa de menor rango.” (Microsoft ® Encarta ® Biblioteca de Consulta 2002, © 1993-2001 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.).
En Chile, la comuna es la base de la organización política local. El concepto empezó a ser utilizado para referirse a una organización básica que tenía como finalidad proporcionar a los habitantes de un determinado territorio jurisdiccional la posibilidad de un gobierno autónomo local que representara los intereses de los ciudadanos y habitantes de dicho territorio, los representara ante las instancias superiores y trabajara por mejorar las condiciones de vida y propendiera al desarrollo general.
Al término del siglo XVI, y con el evidente objetivo de gobernar y administrar adecuadamente los territorios conquistados, la Corona española dispuso la creación de “partidos”, denominación que aplica al “territorio de una jurisdicción o administración, que tiene por cabeza un pueblo principal.” (Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España, edición de 1971, tomo 4, página 6443.). Los “partidos”, también llamados “corregimientos”, estaban a cargo de un “corregidor”, quien administraba el territorio que se le entregaba, obteniendo, al momento que era nombrado, los títulos de “Capitán de Guerra” y “Justicia Mayor”.


Reproducción parcial del Plano Geográfico de la Provincia de Santiago, inserto en el Álbum de la Zona Central de Chile, de Juvenal Valenzuela O., Santiago, 1923, que muestra toda la cuenca hidrográfica del estero de Puangue dependiendo del Departamento de Melipilla y de la comuna de Curacaví. (Cliquée sobre la imagen para una vista ampliada).

El corregidor, de acuerdo a una obra de consulta, era el “funcionario colonial que en algunas regiones recibía también el nombre de Alcalde Mayor. Ejercía, en una ciudad y su distrito, la autoridad judicial, política y administrativa. Cuando era persona de capa y espada tenía a sus órdenes un asesor letrado. Debía fomentar la agricultura y velar por el trabajo de los indios, a cuyo fin venía obligado, durante su mandato, a girar una visita general a su circunscripción. Podía ser el cargo de nombramiento real o no. En este último caso, para tomar posesión requería la aprobación del Consejo de Indias. No podía ser vecino del lugar de su jurisdicción, ni encomendero, ni tener propiedades o minas en el mismo. Al jurar el cargo, desde mediados del siglo XVII, venía obligado a presentar un inventario de sus bienes personales y dar una fianza. Presidía las reuniones del cabildo, pero no podía inmiscuirse en la actuación de los alcaldes ordinarios. Los conflictos jurisdiccionales que, inevitablemente, se producían con estos últimos, motivaron que en el Perú, desde 1575, se decidiera que donde hubiese corregidor no hubiera alcalde ordinario.” (Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, España, edición de 1971, tomo 3, página 2280.). Esta misma obra define al corregimiento como “cargo de corregidor, territorio de su jurisdicción y oficina en que ejerce sus funciones.” (Ibídem.).
Originalmente, todo el territorio en que actualmente se encuentran las ciudades de Villa Alemana y Quilpué formaba parte, ya desde la dominación inkaica, de una provincia del Kollasuyu que tenía su centro en lo que ahora se conoce como Quillota (nombre derivado de la palabra aborigen Chillellox, derivada de Chille, es decir, Chile). Al principio de la administración española, la que, en sus rudimentos siguió aproximadamente el modelo preexistente dado por los inkas, todo el entero valle formado por la cuenca del estero Marga-Marga perteneció a Quillota, incluyendo el vecino valle de Casablanca actual.


Reproducción parcial de la Carta de la Provincia de Valparaíso, del Atlas de Claudio Gay, que muestra toda la cuenca hidrográfica del estero de Marga-Marga formando parte del Departamento de Casablanca, incluyendo una comarca o área denomina “Coypue”, es decir, Quilpué. (Cliquée sobre la imagen para una vista ampliada).

Por lo anterior fue absolutamente normal que la totalidad del valle pasara a formar parte, entre 1550 y 1786 del corregimiento de Quillota. Posteriormente, entre 1786 y 1822, el valle fue dividido entre los corregimientos de Quillota y Casablanca, situación que, de una manera u otra, se mantendrá hasta la primera parte del siglo XX.
A consecuencias de las disposiciones de la Constitución de 1822 se efectuó una reorganización de la división política del país, de manera que éste quedó dividido en Departamentos, Delegaciones y Distritos. Entre 1822 y 1842, el valle forma parte de la Delegación de Casablanca, la que, a su vez, forma parte del Departamento de Santiago.
Enseguida, una nueva reorganización del país, que establece la existencia de Provincias divididas en Departamentos, los que a su vez están conformados por Delegaciones, hace depender al valle de la Provincia de Valparaíso, pero dividido el territorio entre los Departamentos de Quillota, de Casablanca y de Limache.


Reproducción parcial del Plano Jeográfico de la Provincia de Valparaíso, inserto en el Álbum de la Zona Central de Chile, de Juvenal Valenzuela O., Santiago, 1923, que muestra las ubicaciones de Las cucharas, Las Palmas, Quilpué, Villa Alemana, Peña Blanca (Reina Blanca ha de ser un error tipográfico), San José de Marga-Marga y Los Colihues, así como los límites administrativos en el sector. (Cliquée sobre la imagen para una vista ampliada).

En 1864, se forma el Subdepartamento de Quilpué, con tres distritos, Quilpué, Pueblo de Valencia y el Sauce (ahora El Belloto).
Desde 1893 hasta 1918 y desde 1928 hasta 1933, la comuna de Villa Alemana dependió del Subdepartamento y Comuna de Quilpué. En 1927 se agregó a la Comuna de Quilpué la Subdelegación y Comuna de Marga-Marga, y en 1938 se le agregó el Distrito “entre Colliguay y Marga-Marga”, con lo que quedó prácticamente establecido, hasta la actualidad, el territorio comunal. De acuerdo a lo establecido en la Constitución Política del Estado, la representación del Ejecutivo en los Subdepartamentos y/o las Comunas recaía en los Subdelegados, personeros generalmente nombrados por las autoridades provinciales, es decir, los intendentes. En el caso específico de Quilpué, el Intendente de la Provincia de Valparaíso era el encargado de nominar a los Subdelegados.
Quilpué tuvo diecisiete subdelegados, que fueron: Ramón Bravo, Antonio Escobar Cerda, Julio Fonck Zohrer, Moisés Ríos González, Domingo Polanco, Óscar Torres Cáceres, Eneas Letelier, Alberto Navarro Cruz, Alejandro Lubet Vergara, Manuel Sepúlveda Alarcón, Mateo Figueroa Jara, Anselmo Aguayo Blaitt, Gastón Viveros Viveros, Luis Mardones Vásquez, Luis Madariaga Vásquez y Héctor Gatica Esparza.
La Constitución de Política de 1833 introdujo la institución de las Municipalidades, estableciendo una detallada reglamentación en cuanto a su organización y atribuciones. Las principales disposiciones legales estuvieron contenidas en las leyes municipales de 1854 y de 1887, la famosa Ley de la Comuna autónoma, dictada en 1891, y cuyo creador fue don Manuel José Irarrázaval, y la Ley de Reforma, que se tradujo en el texto definitivo de 1915. asimismo, el Decreto Ley Nº 740, del 7 de diciembre de 1925, recogió las innovaciones y constituye la primera Ley Orgánica de Municipalidades durante la vigencia de la Constitución Política de 1925. otras disposiciones legales son, entre las principales, la Ley Nº 9.342, de 1943; la Ley Nº 11.860, de 1955; el Decreto Ley Nº 1.289, de 1976, y la Ley Nº 18.695, de 1989, modificada por la Ley Nº 19.130, de 1992, actualmente en vigencia.

La Creación de la Comuna de Quilpué
El 13 de enero de 1891, por medio de un Decreto Supremo, el Presidente Balmaceda, creó la Municipalidad de Quilpué, como ya se dijo, pero esa disposición fue anulada por la victoriosa Junta de Gobierno que derrocó al Presidente constitucional, de manera que nada cambió en la realidad.
Posteriormente, el 14 de octubre de 1893, Jorge Montt, a quien se había dado el título de Presidente de la República, en reemplazo del derrocado Presidente constitucional, y Pedro Montt, nuevo Ministro del Interior, suscriben un Decreto Supremo por medio del cual Quilpué es convertida en circunscripción municipal.
Se debe considerar, pues, que el día 14 de octubre de 1893 es la fecha oficial de la creación de la Municipalidad y de la Comuna de Quilpué.
Reproducción del Decreto Supremo que crea la Municipalidad de Quilpué. Según este documento, la fecha de la creación de la comuna es el 14 de Octubre de 1893. (Cliquée sobre la imagen para una vista ampliada).

En la actualidad, la Comuna de Quilpué está formada por los siguientes ocho Distritos: El Retiro, Los Sauces, Los Perales, Colliguay, Providencia, Los Quillayes, Las Palmas y Quilpué.

El Título de Ciudad
Una vez creada la Municipalidad, los habitantes de Quilpué empiezan a trabajar para lograr que el Gobierno conceda a la modesta villa desarrollada principalmente gracias a los beneficios que le reporta el ferrocarril el título de ciudad.
Casi ocho años después de haberse creado la Municipalidad y la comuna de Quilpué, con sede en la villa de Quilpué, el Presidente Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901), por medio del Decreto Nº 1655, del 25 de abril de 1898, otorgó a la villa de Quilpué el título de ciudad, como se ve de la reproducción siguiente.


La reproducción anterior ha sido tomada de la Historia de Quilpué, de Roberto Troncoso Narváez, Quilpué, 1986, tomo II, página 26. (Cliquée sobre la imagen para una vista ampliada).

Por lo tanto, el 25 de Abril de 1898 es la fecha en que se otorga a Quilpué el título de ciudad, lo que no quiere decir que en esa fecha se haya fundado Quilpué, ni tampoco que a partir de esa fecha tiene existencia legal. Lo único que significa es que es en ese momento cuando se la eleva al rango de ciudad, se le otorga el título de tal, pero Quilpué posee una historia mucho más extensa, que se pierde en la noche de los tiempos, y que no depende de título alguno.
La verdad es que a Quilpué no lo ha fundado nadie, nunca. En estricto rigor esa es la verdad.
Entonces, cuando a fines del mes de abril de cada año las autoridades locales y los quilpueínos festejan un aniversario más de Quilpué, están celebrando un nuevo aniversario de la fecha en que se otorgó a Quilpué el título de ciudad, pero esa no es una celebración que deba afectar a los demás habitantes de la Comuna, porque el aniversario de la Comuna es el 14 de Octubre.
Y la Comuna de Quilpué, por otra parte, responde a distintas realidades.
Una es la realidad que concierne a la Ciudad de Quilpué, que concentra la mayor parte de los habitantes de la Comuna. Otra es la realidad de los habitantes del distrito de El Sauce (El Belloto). Otra es la realidad de los habitantes del valle del Marga-Marga. Y otra es la realidad de los habitantes de Colliguay, distrito que es posible que sea devuelto nuevamente a Curacaví, Comuna a la que territorialmente pertenece naturalmente.
La mayor parte del territorio de la actual Comuna de Quilpué es rural, y corresponde al valle del Marga-Marga y el sector de Colliguay. La parte urbana de la Comuna corresponde a El Belloto, el Retiro y la ciudad de Quilpué.
También es posible que en un futuro no muy lejano el distrito de El Sauce (El Belloto) de origen a una nueva Comuna, en atención a varios factores.
Lo que no parece probable en el futuro de mediano plazo es que el valle de Marga-Marga pueda volver a formar una Comuna, ya que el pueblo de San José de Marga-Marga, que antaño fue su capital, ha desaparecido. Los nuevos agrupamientos de edificaciones que se están produciendo corresponden más bien al fenómeno de las “parcelas de agrado”, cuya finalidad no es producir una población permanente, sino flotante, que se aleja de la ciudad y del bullicio propio de la urbe para buscar el descanso y la tranquilidad en el campo pero sin tener que alejarse demasiado de sus moradas habituales.

Ciudad y Comuna
Como puede colegirse fácilmente de todo lo anteriormente expresado, “Ciudad” y “Comuna” no son sinónimos, como algunas autoridades tan faltas de visión como de conocimientos, parecen creer.
De hecho, en Chile, existen comunas que no son ciudades, como, por ejemplo, San Miguel, Macul, Providencia, por ejemplo, que son parte de la ciudad de Santiago. Comunas como San Miguel, San Joaquín y Santiago, por ejemplo, son totalmente urbanas. Juan Fernández es una comuna conformada por un territorio insular y donde no existe ninguna ciudad, sino apenas un poblado, donde se concentran todas las actividades propias de la existencia de una comuna. Villa Alemana es una comuna conformada por una ciudad (Villa Alemana), varios sectores urbanos aledaños, como Peña Blanca, y un sector rural, lo mismo que Quilpué. La comuna de La Ligua está formada por la ciudad del mismo nombre, un territorio rural y varios pueblos, algunos con título de villa, como en el caso de Placilla o Valle Hermoso. De hecho, una comuna puede estar formada por dos o más ciudades, también.
Por lo tanto, debe tenerse siempre presente que, aunque algunas personas que ostentan cierto rango se equivoquen a diario, “ciudad” y “comuna” no son sinónimos, y esos términos no pueden ser intercambiados como si lo fueran.
Y, en rigor, la celebración de abril debe ser atingente solamente a la ciudad de Quilpué. El 14 de octubre es la fecha que debe abarcar a toda la comuna, porque esa es la fecha en que fue creada la Comuna de Quilpué, la que, para todos los efectos, es diferente y distinta de la Ciudad de Quilpué, tanto por historia, tradición y doctrina.