15 septiembre 2011

Tanjalonko, kuraka de Quillota, y sus hijos, señores de Quilpué

Según los cronistas, Tanjalonko (o Trangolonko, y también otras grafías, en mapudungun o “lengua general de Chile”, significaría, “Cabeza Partida” o quizá “Cabeza del Trueno” o “Cabeza del Cruce [del Río]”) era Señor de la mitad inferior del valle del Aconcagua. Fue kuraka o gobernador de la mitad inferior del valle del río Aconcagua y de los valles de Puchuncaví, Limache, Quilpué y Acuyo durante la administración inkaica. Según se ha dicho, su lugar de residencia estaría ubicado en Tabolango, aproximadamente a medio camino entre Quillota y Concón, quizá si inmediato al punto en que el estero de Limache desagua en el río Aconcagua. Michimalonko sería su hermano, y ambos hijos de un poderoso toki pikumche que se opuso al avance de las tropas del Tawantinsuyu, pero que, derrotado, terminó aceptando su dominio sobre sus tierras.


Mapa de la jurisdicción del kuraka Tanjalonko, quien fue designado por la autoridad inkaica como gobernador del valle inferior del Aconcagua, lo que en la práctica equivalía a decir todo el valle del Aconcagua aguas debajo de las puntillas de El Romeral y La Calavera, hasta el mar. Por el norte, el límite estaba constituido por la mitad inferior del cordón de El Melón. Por el oriente, el límite corría, desde el cordón de la Puntilla de La Calavera, por el cordón llamado comúnmente Cordillera de la Costa y que va separando las cuencas del estero de Til-Til y de Puangue de las cuencas de los esteros Limache, Marga-Marga, Casablanca y del Rosario. Al sur, el límite lo constituye un cordón que desprendido desde el cordón anterior se dirige al poniente y forma la cuesta de Ibacache. Por el poniente, el límite de la jurisdicción de Tanjalonko lo constituía el mar, desde aproximadamente la desembocadura del estero de Catapilco (o un cordón un poco más al sur) hasta el cordón que limita por el mediodía la cuenca del estero de El Rosario.

Desde antes de la llegada de Diego de Almagro al país había unido fuerzas con Michimalonko, su hermano o sobrino (según las fuentes), quien era kuraka del valle alto del Aconcagua, para desalojar a las fuerzas inkaicas. El arribo del español Calvo de Barrientos (“el Desorjado”), que vino al sur de los dominios inkaicos acompañado por una ñusta inkaica y un séquito de yanakuna para su servicio personal, proporcionó a los jefes pikunches de Aconcagua noticias pormenorizadas sobre los recientes acontecimientos en el Perú y la derrota del Inka Wásqar por su hermano Attaw Wallpa y la invasión y dominio de los españoles.
Retirado Almagro, los dos kurakas unieron sus fuerzas y reunieron a sus aliados, para finalmente derrotar a la guarnición inkaica y a los aliados del gobernador inkaico, Quilicanta, quien debió replegarse, con los restos de sus fuerzas, a Quliruna, un centro principal inkaico que corresponde a la actual ciudad de Colina, en la Región Metropolitana.
Cuando Pedro de Valdivia llega a Chile, en 1540, no se le menciona, quizá si porque el español y su hueste pasaron muy de prisa por el valle, o por otras razones que se desconocen. Lo cierto es que indudablemente debió entrar en conversaciones con Michimalonko sobre la línea de acción a seguir ante esta nueva invasión.
En 1541 encabezó en Quillota, junto a Chingaymanque, desde la pukará en que se fortificaba, situada en un lugar montuoso, la oposición al dominio español. Asimismo, fue el responsable del primer asalto a los lavaderos de oro de Marga-Marga y la destrucción del bergantín y del astillero que se construía en la desembocadura del estero Marga-Marga, en agosto de 1541. Y seguramente tuvo una importante participación en el ataque a la aldea española de Santiago, el 11 de septiembre de 1541 y en la defensa posterior de la pukará que tenía bien guarnecida en el sector de la Cuesta de Zapata, la cual fue tomada por Valdivia.
En marzo-abril de 1542, luego de construida la Casa Fuerte de Chile o, lo que es lo mismo, la Casa Fuerte de Quillota, situada, según parece, en el valle de Limache, es tomado como rehén y enseguida enviado a Santiago, donde Valdivia ordena cortarle los pies a la mitad, enviándolo luego de vuelta con su gente, como escarmiento.
En 1555 es mencionado como cacique principal de Quillota al ser encomendado en Vicencio del Monte. La última vez que se le menciona como señor del valle es en 1561. Algunos suponen que debió haber muerto por 1564, ya que en ese año su hijo Pedro Guelguelquelen aparece como cacique principal de la encomienda. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, volumen 11.).
Güelen-Güelen o Güelgüelquelén, cuyo nombre podría significar “Muchas Aflicciones”, aparece en el juicio de 1561 sobre la encomienda de Quillota, y se le considera hijo de Tanjalonko. Tres años después, en 1564, era el “cacique principal” de los indios quillotanos, cuando fue encomendado en Francisco de Irarrázabal. Testificó en 1591 como uno de los dueños de las tierras de Mallaca, vendidas a Rodrigo de Araya para que en ellas se asentasen los indios mapochoes que había trasladado al valle de Quillota para trabajar en sus tierras. (Archivo de la Real Audiencia, 2850.). En adelante ya no aparece mencionado en las fuentes.
Finalmente, Tanjalonko, probablemente como Michimalonko, su hermano, kuraka del valle superior de Aconcagua, se doblegaría ante el peso de los hechos y se sometería al dominio español. Y se le habría reconocido su estatus y propiedades territoriales.
Tanjalonko fue padre de Lebiaronco, conocido con el nombre español de Pedro. Lebearonco o Lebiaronco, quizá si Leve-alongko, cuyo nombre podría significar “Cabeza del Lugar de la Raíz del Cochayuyo”, o “Cabeza del Lugar donde mandan Hilar” o quizá “Cabeza [Jefe] de Edad Regular [o, en los Mejores Años]”, fue un cacique principal de Quillota, hijo de Tanjalonko. Antes de la fundación de Santiago, cuando se exploraban los lavaderos de oro de Marga-Marga, el cronista Vivar señala la existencia de una pukará junto al camino a los lavaderos, bajo el mando de un jefe llamado Leve o Lebo, que podría ser esta misma persona. Hacia 1561 ya había muerto. Antes de esa fecha había ido a Maipo a traer 40 ovejas entregadas al jefe Collumay a cambio de las tierras de Mallaca, inmediatas al sitio de la actual ciudad de Quillota. Fue padre de Joan Cadquitipay y de Esteban, ambos caciques principales de la encomienda, posteriormente. Se casó dos veces, siendo padre primero de esteban y después de Cadquitipay, de otra mujer. Fue dueño por derecho y herencia de las tierras de Queupué (Quilpué), heredadas luego por Cadquitipay. Tuvo otros tres hijos varones después de Cadquitipay, pero era ilegítimos y ya habían muerto para 1597. Su hijo Joan Cadquitipay afirmaba ser dueño de tierras en Quilpué, además del entero valle de Limache. El conquistador Pedro de León, compañero de Valdivia, dice haberle conocido y que fue señor de todas las tierras comprendidas entre la Cuesta de La Dormida hasta Valparaíso y el Árbol Copado (Lo Orozco). Tomás Durán, encomendero en 1610, le conoció como “señor de todo el valle de Limache hasta las Minas de Quillota”, esto es, hasta Marga-Marga. En 1575, su hijo Esteban declaraba que Lebiaronco y sus antepasados habían poseído siempre las tierras de Lliuñere, esto es, Limache, ocupadas en ese momento por Antonio González. (Colección de Documentos Inéditos de la Historia de Chile, volumen 11, Archivo de la Real Audiencia, volúmenes 454, 429, 2850.).
Lebiaronco, a su vez, fue padre de Esteban y de Cadquitipay.
En cuanto a Esteban, de quien se ignora su nombre original, pikumche, de acuerdo a la documentación existente, fue un “cacique principal”, hijo de Lebiaronco, y poseedor de las tierras de Llevínguere (esto es, Limache) y de Lliu-Lliu. En 1575 pleiteó judicialmente por la posesión del valle de Lliuñere (es decir, Limache) con Antonio González, heredero del obispo Rodrigo González Marmolejo, afirmando que era suyo por herencia y ganando el juicio. González debió comprarle las tierras que ocupaba de hecho en la suma de seiscientos pesos oro. Le pagaron doscientos pesos oro en especies y el resto quedó “a censo”, como se estilaba por aquella época. Las tierras que vendió a Antonio González, en efecto, se las pagaron con “ropas de la tierra” y lienzo, además de “una camiseta de paño rojo”. Por el año 1585 declaró en un juicio entre Antonio Núñez y Antonio González por las tierras de Lleu-Lleu y Doille. Su hermano, Cadquitipay, aseguraba en 1610 que su hermano Esteban vendió las tierras de Limache por consejo del licenciado Escobedo, abuelo de su encomendero, Juan de Rivadeneira. Señaló también que tuvo hijos, fallecidos antes de 1610. En esa fecha no tenía descendientes, por lo que Cadquitipay era su único heredero legítimo, ya que Esteban había muerto, aparentemente después de 1594, visto que ese año se firmó una escritura de censo por cuatrocientos pesos a su favor, entregándose ese crédito a Jinebra Justiniano, estanciera del valle de Limache. (Archivo de la Real Audiencia, 429, 454, Es. 9.).
Cadquitipay, quizá si Kalkín-ti-pan[gui], esto es, “El Puma Águila”, fue un “cacique principal” de Quillota, probablemente nacido entre 1540 y 1556, hijo legítimo de Lebiaronco. En 1597 se le considera “cacique principal” de la encomienda cuando vende parte de las tierras heredadas de su padre en el valle de Queupué al presbítero Julián de Landa, un total de cuatro cuadras por unas cuantas varas de paño azul. En 1605 declaró ante el juez de tierras, Ginés de Lillo, sobre los deslindes de los terrenos que vendía “en composición” en el valle de Quillota a su encomendero Rivadeneira, quien las ocupaba ya de hecho. Posteriormente, declaró en el juicio de 1610 entre el presbítero Julián de Landa y Diego Godoy, expresando haber recibido seis varas de paño por las tierras que le vendiera en Quilpué. En ese entonces, aseguraba tener unos setenta años de edad. Por el año 1614 aparece en la matrícula de la encomienda como cacique principal, y dos años más tarde, en 1616, declaraba en el juicio de los indios de Quillota, por las tierras de Mallaca, contra Alonso Álvarez de Berrío. En el tribunal se estimó que por entonces tendría unos sesenta años de edad. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, 11; Archivo de la Real Audiencia, volúmenes 429, 2850, 584, 454, 2861, 674.).

MERCEDES DE TIERRAS EN EL VALLE DEL ESTERO MARGA-MARGA


Vista del punto en que se unen los esteros Marga-Marga y Quilpué, para dar origen al estero de Viña del Mar.

El valle del estero Marga-Marga fue no solamente la fuente de financiamiento para la primera parte de la Conquista de Chile, sino, también, el germen de la primera población española luego de Santiago, la capital de la Nueva Extremadura. Todo el valle del estero Marga-Marga quedaba dentro de los términos y jurisdicción de Santiago, por lo que fue su Cabildo quien tuvo injerencia en el reparto de mercedes de tierras en el sector.
Uno de los documentos más importantes, sin duda, para comenzar a comprender la verdadera historia de estas tierras es lo acordado en el Cabildo celebrado el 26 de abril de 1547, en que se acordó, principalmente, el otorgamiento de algunas mercedes de tierras en el mencionado valle, de donde ha derivado la historia popular, lo mismo que la oficial, de Quilpué la apropiación de la figura de Rodrigo de Araya, a quien se atribuye no solamente el haber sido dueño de tierras en Quilpué sino el haber sido el verdadero fundador de la ciudad.
La siguiente es una reproducción del acuerdo de ese memorable Cabildo, que se ha tomado de la Colección de Historiadores de Chile y Documentos para la Historia Nacional.

Cabildo de 26 de Abril de 1547

“En la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, mártes veinte y seis dias del mes de abril de mil e quinientos e cuarenta y siete años, se juntaron a cabildo e ayuntamiento los magníficos señores Joan Fernandez Alderete, e Rodrigo de Araya, alcaldes ordinarios, y Francisco de Aguirre, y Fernando de Villagra, e Gerónimo Alderete, rejidores, e Joan Gomez, alguacil mayor, e así juntos por ante mí Luis de Cartagena, escribano de este su ayuntamiento, acordaron, y mandaron y dijeron lo siguiente:
“Acordóse que para pagar a Pedro de Gamboa, alarife que ha sido de esta ciudad, que se haga una copia de las personas que tienen tierras para sembrar en esta ciudad y sus términos, para lo repartir, e que sea pagado de lo que se le debe. Y cometióse a los señores alcaldes y Francisco de Aguirre, rejidor, para que lo rdenen y repartan como vieren que conviene.
“Nós el concejo, justicia e rejimiento de esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo. Por la presente hacemos merced y damos a vos, Ortun Jerez, vecino de esta ciudad de Santiago, un pedazo de tierra para vuestra estancia y sementeras en el rio arriba de Malga-Malga, arriba de donde sacan oro, por cama de los tambillos que dicen del Inca, sobre la mano izquierda pasado el rio, en una quebrada que entra en el mismo rio de las minas, toda la quebrada en largo, que es desde donde entra el rio de las minas hasta arriba al nacimiento de la quebrada, y de ancho lo que tiene la dicha quebrada, lo cual es el término y jurisdiccion de esta dicha ciudad de Santiago. Y cometémoslo a Rodrigo de Araya, alcalde, y a Gerónimo de Alderete, rejidor, para que os las manden amojonar y dar la posesion de ellas conforme a derecho. La cual dicha merced se os hace con tal aditamiento, que ahora ni de aquí adelante, vos ni vuestros herederos no las podais vender ni enajenar a clérigo, ni a fraile, ni a iglesia, ni a monasterio, ni a otra persona eclsiástica; e si las vendieredes o enajenáredes a las tales personas, que las hayais perdido y perdais, y queden aplicadas para los proprios de esta dicha ciudad. Dada en Santiago del Nuevo Extremo, a veinte y seis dias del mes de abril de mil e quinientos e curenta e siete años.
“Nós el concejo, justicia e rejimiento de esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo de estas provincias de la Nueva Extremadura. Por la presente hacemos merced y damos a Rodrigo de Araya, vecino de esta dicha ciudad, de un pedazo de tierras para su estancia y sementeras, pasto y labor, en el rio de las minas el rio arriba, donde nace el dicho rio, que hace dos brazos y e allí se juntan en las dichas tierras y se hace uno, de allí para arriba, que son en el término y jurisdicción de esta dicha ciudad. Y cometémoslo a Joan Fernandez Alderete y a Gerónimo Alderete, rejidor, para que las señalen y las manden amojonar y dar la posesion de ellas conforme a derecho. La cual dicha merced se le hace con tal aditamiento, que ahora ni de aquí adelante él ni sus herederos no las puedan vender ni enajenar a clérigo, ni a fraile, ni a otra persona eclesiástica. E si las vendiere o enajenare a las tales personas, que las haya perdido y pierda, y queden aplicadas para los bienes proprios de esta dicha ciudad. Dada en Santiago del Nuevo Extremo, a veinte y seis dias del mes de abril de mil e quinientos e cuarenta e siete años.
“Nós el concejo, justicia y rejimiento de esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo. Por la presente hacemos merced y damos a vos, Garcia Hernandez, de un pedazo de tierras para vuestra estancia y sementeras, pasto y labor, en el rio de las minas, junto a los tambos, por cama de ellos, el rio arriba, que es en el término y jurisdicción de esta dicha ciudad; y cometémoslo a Rodrigo de Araya, alcalde, y a Gerónimo Alderete, rejidor, para que os las manden amojonar y dar la posesion de ellas conforme a derecho. La cual dicha merced se os hace con tal aditamento, que ahora ni de aquí adelante vos ni vuestros herederos no las podais vender ni enajenar a clérigo, ni a fraile, ni a iglesia, ni a monasterio, ni a otra persona eclesiástica; e si las vendiéredes o enajenáredes a las tales personas, que las hayais perdido y perdáis, y queden aplicadas para los bienes proprios de esta dicha ciudad. Dada en Santiago del Nuevo Extremo, a veinte y seis dias del mes de abril, año de mil e quinientos e cuarenta e siete años.
“Nós el concejo, justicia e rejimiento de esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo de estas provincias de la Nueva Extremadura. Por la presente damos a vos, Francisco de Riberos, vecino de esta dicha ciudad, de un pedazo de tierras para vuestra estancia y sementeras, pasto y labor, en el rio de las minas el rio arriba, ácia donde nace el dicho rio, al cabo de las tierras y estancia que tiene Rodrigo de Araya, vecino de esta ciudad. Y cometémoslo a Rodrigo de Araya, alcalde, e a Gerónimo Alderete, rejidor, para que os las manden señalar y dar la posesion de ellas conforme a derecho. La cual dicha merced se os hace con tal aditamento, que ahora ni de aquí adelante, vos ni vuestros herederos no las podais vender ni enajenar a clérigo, ni a fraile, ni a iglesia, ni a monasterio, ni a otra persona eclesiástica. E si las vendiere o enajenare a las tales personas, que las haya perdido y pierda, y queden aplicadas para bienes proprios de esta dicha ciudad. Dada en Santiago del Nuevo Extremo, a veinte y seis dias del mes de abril, año de mil e quinientos e cuarenta e siete años.
“Y de cómo lo acordaron y mandaron, e dieron lo contenido en este dicho cabildo, lo firmaron aquí de sus nombres.—Joan Fernandez Alderete.— Rodrigo de Araya.— Francisco de Aguirre.— Joan Gomez.— Gerónimo Alderete.— Francisco de Villagra.— Pasó ante mí Luis de Cartagena.

(Colección de Historiadores de Chile y de Documentos Relativos a la Historia Nacional, tomo I, 1861, páginas 122-124.).