Mapa de la jurisdicción del kuraka Tanjalonko, quien fue designado por la autoridad inkaica como gobernador del valle inferior del Aconcagua, lo que en la práctica equivalía a decir todo el valle del Aconcagua aguas debajo de las puntillas de El Romeral y La Calavera, hasta el mar. Por el norte, el límite estaba constituido por la mitad inferior del cordón de El Melón. Por el oriente, el límite corría, desde el cordón de la Puntilla de La Calavera, por el cordón llamado comúnmente Cordillera de la Costa y que va separando las cuencas del estero de Til-Til y de Puangue de las cuencas de los esteros Limache, Marga-Marga, Casablanca y del Rosario. Al sur, el límite lo constituye un cordón que desprendido desde el cordón anterior se dirige al poniente y forma la cuesta de Ibacache. Por el poniente, el límite de la jurisdicción de Tanjalonko lo constituía el mar, desde aproximadamente la desembocadura del estero de Catapilco (o un cordón un poco más al sur) hasta el cordón que limita por el mediodía la cuenca del estero de El Rosario.
Desde antes de la llegada de Diego de Almagro al país había unido fuerzas con Michimalonko, su hermano o sobrino (según las fuentes), quien era kuraka del valle alto del Aconcagua, para desalojar a las fuerzas inkaicas. El arribo del español Calvo de Barrientos (“el Desorjado”), que vino al sur de los dominios inkaicos acompañado por una ñusta inkaica y un séquito de yanakuna para su servicio personal, proporcionó a los jefes pikunches de Aconcagua noticias pormenorizadas sobre los recientes acontecimientos en el Perú y la derrota del Inka Wásqar por su hermano Attaw Wallpa y la invasión y dominio de los españoles.
Retirado Almagro, los dos kurakas unieron sus fuerzas y reunieron a sus aliados, para finalmente derrotar a la guarnición inkaica y a los aliados del gobernador inkaico, Quilicanta, quien debió replegarse, con los restos de sus fuerzas, a Quliruna, un centro principal inkaico que corresponde a la actual ciudad de Colina, en la Región Metropolitana.
Cuando Pedro de Valdivia llega a Chile, en 1540, no se le menciona, quizá si porque el español y su hueste pasaron muy de prisa por el valle, o por otras razones que se desconocen. Lo cierto es que indudablemente debió entrar en conversaciones con Michimalonko sobre la línea de acción a seguir ante esta nueva invasión.
En 1541 encabezó en Quillota, junto a Chingaymanque, desde la pukará en que se fortificaba, situada en un lugar montuoso, la oposición al dominio español. Asimismo, fue el responsable del primer asalto a los lavaderos de oro de Marga-Marga y la destrucción del bergantín y del astillero que se construía en la desembocadura del estero Marga-Marga, en agosto de 1541. Y seguramente tuvo una importante participación en el ataque a la aldea española de Santiago, el 11 de septiembre de 1541 y en la defensa posterior de la pukará que tenía bien guarnecida en el sector de la Cuesta de Zapata, la cual fue tomada por Valdivia.
En marzo-abril de 1542, luego de construida la Casa Fuerte de Chile o, lo que es lo mismo, la Casa Fuerte de Quillota, situada, según parece, en el valle de Limache, es tomado como rehén y enseguida enviado a Santiago, donde Valdivia ordena cortarle los pies a la mitad, enviándolo luego de vuelta con su gente, como escarmiento.
En 1555 es mencionado como cacique principal de Quillota al ser encomendado en Vicencio del Monte. La última vez que se le menciona como señor del valle es en 1561. Algunos suponen que debió haber muerto por 1564, ya que en ese año su hijo Pedro Guelguelquelen aparece como cacique principal de la encomienda. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, volumen 11.).
Güelen-Güelen o Güelgüelquelén, cuyo nombre podría significar “Muchas Aflicciones”, aparece en el juicio de 1561 sobre la encomienda de Quillota, y se le considera hijo de Tanjalonko. Tres años después, en 1564, era el “cacique principal” de los indios quillotanos, cuando fue encomendado en Francisco de Irarrázabal. Testificó en 1591 como uno de los dueños de las tierras de Mallaca, vendidas a Rodrigo de Araya para que en ellas se asentasen los indios mapochoes que había trasladado al valle de Quillota para trabajar en sus tierras. (Archivo de la Real Audiencia, 2850.). En adelante ya no aparece mencionado en las fuentes.
Finalmente, Tanjalonko, probablemente como Michimalonko, su hermano, kuraka del valle superior de Aconcagua, se doblegaría ante el peso de los hechos y se sometería al dominio español. Y se le habría reconocido su estatus y propiedades territoriales.
Tanjalonko fue padre de Lebiaronco, conocido con el nombre español de Pedro. Lebearonco o Lebiaronco, quizá si Leve-alongko, cuyo nombre podría significar “Cabeza del Lugar de la Raíz del Cochayuyo”, o “Cabeza del Lugar donde mandan Hilar” o quizá “Cabeza [Jefe] de Edad Regular [o, en los Mejores Años]”, fue un cacique principal de Quillota, hijo de Tanjalonko. Antes de la fundación de Santiago, cuando se exploraban los lavaderos de oro de Marga-Marga, el cronista Vivar señala la existencia de una pukará junto al camino a los lavaderos, bajo el mando de un jefe llamado Leve o Lebo, que podría ser esta misma persona. Hacia 1561 ya había muerto. Antes de esa fecha había ido a Maipo a traer 40 ovejas entregadas al jefe Collumay a cambio de las tierras de Mallaca, inmediatas al sitio de la actual ciudad de Quillota. Fue padre de Joan Cadquitipay y de Esteban, ambos caciques principales de la encomienda, posteriormente. Se casó dos veces, siendo padre primero de esteban y después de Cadquitipay, de otra mujer. Fue dueño por derecho y herencia de las tierras de Queupué (Quilpué), heredadas luego por Cadquitipay. Tuvo otros tres hijos varones después de Cadquitipay, pero era ilegítimos y ya habían muerto para 1597. Su hijo Joan Cadquitipay afirmaba ser dueño de tierras en Quilpué, además del entero valle de Limache. El conquistador Pedro de León, compañero de Valdivia, dice haberle conocido y que fue señor de todas las tierras comprendidas entre la Cuesta de La Dormida hasta Valparaíso y el Árbol Copado (Lo Orozco). Tomás Durán, encomendero en 1610, le conoció como “señor de todo el valle de Limache hasta las Minas de Quillota”, esto es, hasta Marga-Marga. En 1575, su hijo Esteban declaraba que Lebiaronco y sus antepasados habían poseído siempre las tierras de Lliuñere, esto es, Limache, ocupadas en ese momento por Antonio González. (Colección de Documentos Inéditos de la Historia de Chile, volumen 11, Archivo de la Real Audiencia, volúmenes 454, 429, 2850.).
Lebiaronco, a su vez, fue padre de Esteban y de Cadquitipay.
En cuanto a Esteban, de quien se ignora su nombre original, pikumche, de acuerdo a la documentación existente, fue un “cacique principal”, hijo de Lebiaronco, y poseedor de las tierras de Llevínguere (esto es, Limache) y de Lliu-Lliu. En 1575 pleiteó judicialmente por la posesión del valle de Lliuñere (es decir, Limache) con Antonio González, heredero del obispo Rodrigo González Marmolejo, afirmando que era suyo por herencia y ganando el juicio. González debió comprarle las tierras que ocupaba de hecho en la suma de seiscientos pesos oro. Le pagaron doscientos pesos oro en especies y el resto quedó “a censo”, como se estilaba por aquella época. Las tierras que vendió a Antonio González, en efecto, se las pagaron con “ropas de la tierra” y lienzo, además de “una camiseta de paño rojo”. Por el año 1585 declaró en un juicio entre Antonio Núñez y Antonio González por las tierras de Lleu-Lleu y Doille. Su hermano, Cadquitipay, aseguraba en 1610 que su hermano Esteban vendió las tierras de Limache por consejo del licenciado Escobedo, abuelo de su encomendero, Juan de Rivadeneira. Señaló también que tuvo hijos, fallecidos antes de 1610. En esa fecha no tenía descendientes, por lo que Cadquitipay era su único heredero legítimo, ya que Esteban había muerto, aparentemente después de 1594, visto que ese año se firmó una escritura de censo por cuatrocientos pesos a su favor, entregándose ese crédito a Jinebra Justiniano, estanciera del valle de Limache. (Archivo de la Real Audiencia, 429, 454, Es. 9.).
Cadquitipay, quizá si Kalkín-ti-pan[gui], esto es, “El Puma Águila”, fue un “cacique principal” de Quillota, probablemente nacido entre 1540 y 1556, hijo legítimo de Lebiaronco. En 1597 se le considera “cacique principal” de la encomienda cuando vende parte de las tierras heredadas de su padre en el valle de Queupué al presbítero Julián de Landa, un total de cuatro cuadras por unas cuantas varas de paño azul. En 1605 declaró ante el juez de tierras, Ginés de Lillo, sobre los deslindes de los terrenos que vendía “en composición” en el valle de Quillota a su encomendero Rivadeneira, quien las ocupaba ya de hecho. Posteriormente, declaró en el juicio de 1610 entre el presbítero Julián de Landa y Diego Godoy, expresando haber recibido seis varas de paño por las tierras que le vendiera en Quilpué. En ese entonces, aseguraba tener unos setenta años de edad. Por el año 1614 aparece en la matrícula de la encomienda como cacique principal, y dos años más tarde, en 1616, declaraba en el juicio de los indios de Quillota, por las tierras de Mallaca, contra Alonso Álvarez de Berrío. En el tribunal se estimó que por entonces tendría unos sesenta años de edad. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, 11; Archivo de la Real Audiencia, volúmenes 429, 2850, 584, 454, 2861, 674.).
1 comentarios:
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